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 2017-04-19 10:20:13

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Propuesta estrategias sobre drogas @ParlamentoNA

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 2017-04-05 18:01:58

El pasado día 4 de Abril, Hegoak estuvimos en el Parlamento de Navarra, en una sesión de trabajo con los diferentes grupos parlamentarios.

Planteamos como punto de partida el recorrido histórico de Hegoak, su inicio y el proceso de adaptación a la realidad, que derivó en la necesidad de cambiar la filosofía y apostar por la Reducción de Daños y Riesgos como modelo marco, para la Prevención de Problemas relacionado con el consumo de drogas, desde la metodología del acercamiento a los espacios de relación de las personas jóvenes principalmente, así como con profesionales y padres y madres desde la educación de pares.

Explicamos la evolución de las políticas de drogas haciendo una revisión sobre el I plan foral de drogodependencias; con los planeamientos novedosos que supuso así como las necesidades pendientes de abordar. Rescatamos la evaluación de este primer plan y explicamos la Situación actual del II plan foral de drogodependencias, y planteamos propuestas concretas para continuar adaptándonos a la realidad de las personas de Navarra y poder diseñar estrategias que sigan siendo avances para potenciar una sociedad responsable, autónoma y no retrocesos con estrategias de intervención que no se ajustan a su realidad. 

http://www.parlamentodenavarra.es/…/videote…/hegoak-elkartea


La naturaleza de una experiencia con MDMA

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 2017-03-31 10:16:24

La naturaleza de una experiencia con MDMA y su papel en la curación, psicoterapia y práctica espiritual

Por Abraham Antugna

Este documento describe distintas observaciones sobre experiencias individuales y grupales con MDMA y otros empatógenos, en relación a su aplicación en un contexto de auto-curación, psicoterapia y práctica espiritual. También ofrecemos algunas directrices, obtenidas a partir de la experiencia de alrededor de dos docenas de terapeutas y psiconautas, para un uso más eficaz con estos compuestos.

Las sociedades tradicionales, como las de los nativos americanos, no separan estas tres áreas. Así, sus ceremonias de peyote o sus temascales son, al mismo tiempo, adoración, cura y resolución de problemas. En las modernas sociedades occidentales, estas tres áreas permanecen separadas académica y profesionalmente. La rígida separación de esas tres funciones junto con las directrices de los colegios profesionales y de ciertos lobbys, pueden ser las razones por las que a las sociedades occidentales, (excepto la de los nativos americanos), les ha resultado tan difícil enfrentarse a la “psicodelia” de una manera racional y socialmente beneficiosa.

La tesis principal de este escrito es que los compuestos empatógenos inducen una experiencia que tiene el potencial de disolver la separación de defensa intrapsíquica entre espíritu, mente y cuerpo y, por tanto, la posibilidad de curaciones físicas, psicológicas o la solución de problemas personales, junto con la adquisición de conciencia espiritual, que a menudo concurre, en una misma toma. En las sociedades tradicionales, las ceremonias de sanación, que tienen cariz sanador/terapéutico, se desarrollan en un contexto de ritual, que es compartido en grupo, y que también es considerado como experiencia sagrada. Así, es muy diferente del paradigma convencional de la medicina occidental, que considera  los fármacos como algo para ser suministrado de manera diaria, no como experiencia para ser compartida entre médico y paciente. Los registros de las sesiones con compuestos empatógenos y psicodélicos muestran que tales experiencias se adaptan de forma natural a la cosmovisión integrada de las culturas chamánicas e indígenas

Los cambios que se producen en la conciencia individual durante una de tales sesiones atañen, probablemente, a la actitud hacia el cuerpo, facilitando la propia curación somática y los procesos regenarativos del organismo. La superación de problemas psicológicos suele basarse en un cambio de perspectiva, en una reestructuración de creencias que asimismo puede ser sanadora y poseer implicaciones espirituales. Cuando un individuo toma consciencia del nódulo espiritual de su ser, a menudo, desencadena cambios curativos, casi como resultado derivado. En las tres áreas, integridad y responsabilidad del individuo se ven reforzadas y cobran fuerza; la dependencia hacia el médico o hacia los fármacos se reducen. Estas actitudes y cambios pueden quedar consolidados en la vida posterior del individuo, como  a menudo sucede.

La investigación con sustancias psicodélicas llevada a cabo en los años 1960´s condujo a la hipótesis, muy aceptada, de que son amplificadores psíquicos no-específicos y que el fondo de una experiencia así depende principalmente del “set” (expectativas, intención, actitud y personalidad), y del “setting” (contexto social, medio o ambiente en que se realiza la toma, presencia y actitud de los acompañantes). Esta hipótesis del set-setting también sirve para entender las experiencias con MDMA: las revelaciones/insights que ocasionan , los sentimientos que desencadenan y la resolución de problemas son únicos para cada individuo. Sin embargo, hay cierto consenso entorno al tipo de sensaciones que emergen: éxtasis, empatía, apertura, compasión, paz, aceptación, perdón, sanación, unidad y afecto. Los psiconautas son capaces, si su intención al efectuar la toma es medicinal y rigurosa, de emplear ese estado expandido para resolver conflictos intrapsíquicos persistentes o problemas interpersonales que afectan a sus relaciones sociales. Cierto terapeuta ha estimado que en cinco horas, en una sesión con MDMA, sus clientes podían activar y procesar material psíquico que en otras circunstancias requeriría cinco meses de terapia semanales.

Profesores y practicantes de meditación y otras técnicas espirituales describen la experiencia como una apertura de su centro, de su corazón. El chakra del centro, el del corazón, se considera relacionado con la auto-curación y está implicado en todas las relaciones interpersonales, especialmente las familiares y las íntimas. En muchas tradiciones, dada su situación a medio camino entre los centros pélvico y abdominal, centros inferiores, y la garganta y el cerebro, centros superiores, el del corazón se considera puente entre el mundo mental y espiritual, “el mundo de arriba”, y la naturaleza corpórea e instintiva, “el mundo de abajo”. Así, la apertura, aunque parcial, de este centro es visto como fundamento de todo crecimiento y práctica psicoespiritual posterior. Como ejemplo, una mujer señaló, tras su primera toma de MDMA, que había notado una especie de nudo en su centro-corazón. Dado que se concentró en dirigir calidez y afecto a esa zona, le pareció que terminó por desatar y desenmarañar aquel nudo. Simultáneamente, se hizo consciente de que varias de sus relaciones personales, de alguna manera, se habían sanado. Finalmente, se sintió mejor en relación con tales relaciones.

Un instructor de meditación ha planteado que una sesión con Adam (MDMA), promueve la disolución de barreras entre cuerpo, mente y espíritu –la misma separación existencial puede darse en el conjunto de una sociedad, como se ha señalado. Mente y cuerpo pueden estar bien integrados; en estos casos, la mente, incluyendo sentimientos, tiene una actitud positiva y empática hacia el cuerpo, que a su vez, se siente aceptado y protegido. Así, la conciencia instintiva, junto con la mental, emocional y sensorial pueden funcionar armónicamente, en vez de ser una el centro de la atención a expensas de las demás. De manera similar, el espíritu o el ser, ya no es sentido como un concepto abstracto y lejano, situados en algún lugar “por encima”, sino que es percibida su presencia permeando las estructuras somáticas  y las imágenes y actitudes mentales. La conciencia se expande para incluir todas las partes del cuerpo, todos los aspectos mentales y las más altas cotas espirituales, lo que permite una suerte de reconexión, una memoria de la totalidad de nuestras experiencias vividas y un acceso a verdades olvidadas.

En otros estudios sobre estados alterados de conciencia, el catalizador o desencadenante de aperturas mentales fueron percusiones rítmicas, inducciones hipnóticas, ayunos, soledad, la práctica de la meditación, alguna pieza musical, etc. En estas experiencias, el catalizador químico desencadena un cambio en el estado de ánimo, en el que las revelaciones y las percepciones que emergen (aunque a menudo parezcan triviales y corrientes cuando son narradas a posteriori), son sentidas en gran profundidad y con conmoción interna, en la medida en que, la mayoría, nunca antes las habían tenido.

Esto no significa que cambios similares o idénticos no puedan producirse sin el uso de estos compuestos empatógenos. Evidentemente, mucha gente ha tenido en el pasado, y continúa teniendo, experiencias de apertura emocional y empatía sin la ayuda de ningún agente externo, químico o de otro tipo. Y estos casos que han sido capaces de acceder a tales revelaciones y remedios sin catalizadores externos deben ser mencionados. Generalmente, la altura y profundidad del estado de conciencia que es inducido por el fármaco propicia una especie de anticipo o avance, como muestra del potencial para una apertura emocional mucho mayor de lo que se hubiera imaginado. Asimismo, se toma conciencia de que una toma de esta sustancia supone un estado temporal y único, que puede ser consolidado progresivamente en la vida diaria a través de una práctica espiritual y medicinal continuada, y no con un uso reiterado del compuesto. La mayoría de quienes prueban el MDMA, con gran frecuencia, quieren repetir toma, por su gran intensidad y dimensión sagrada. Aunque la posibilidad de ser dependiente psicológicamente al M o a otros fármacos, no puede descartarse, hay un consenso muy extendido entorno a que no es adictivo.

El folklore y la terminología que han surgido sobre estas sustancias proporcionan una indicación válida sobre la naturaleza fundamental de sus efectos. Su nombre “XTC” “éxtasis”, ya denota sus efectos principales: calidez emocional, bienestar, euforia, alegría, placer, sensualidad, casi universales. La empatía, a menudo, es caracterizada como un sentimiento diferente de la “simpatía”; ésta última es considerada una reacción inconsciente al sentir lo mismo que el otro. La empatía es simpatía con entendimiento, con consciencia; tú no olvidas quién eres aunque “sientas dentro” (empatheia) al otro. Se siente auténtica compasión, perdón y entendimiento hacia aquellos con quienes se tienen intensos vínculos. Además, quienes consumen MDMA, sienten empatía y compasión hacia sí mismos, hacia su cotidiana, neurótica, infantil o atormentada persona o ego. La relativa ausencia o atenuación de la habitual ansiedad o de los cotidianos temores en estos estados es quizás el rasgo más importante, desde una perspectiva curativa. Los usuarios alegan que suelen ser capaces de pensar, hablar y enfrentarse a problemas internos o externos que, con anterioridad, evitaban por su ansiedad.

Quizá el nombre “codificado” más interesante de este compuesto, por parte de un grupo de terapeutas de la costa Oeste sea Adam; en realidad, alude a Adam-y-Eva, nuestro andrógino antepasado. La figura de Adam es de suma importancia para las tradiciones gnóstica y hermética; C.G.Jung escribió en profundidad sobre este arquetipo. Representa al hombre primordial, el “ser original”, el “hombre de la Tierra”, la primaria inocencia y la unidad con la vida, como se describe en el texto bíblico. El sentimiento de retorno al estado de naturaleza anterior a la culpa, a la vergüenza y la indignidad, son habituales en estos éxtasis adámicos. Así, hay sentimientos de conexión y de vinculación afectiva con los demás seres humanos, animales, plantas y con toda forma de energía del mundo natural. Dado que la gnosis es un conocimiento directo, experiencial de la realidad divina, no es inapropiado denominar las sustancias psicodélicas como “catalizadores gnósticos”.

Para ilustrar el rol de la MDMA y de otros empatógenos en la psicoterapia, la curación y la revelación espiritual, vamos a citar un testimonio en primera persona que aparece en Through the Gateway of the Heart, de Sophia Adamson. La conclusión es que se produce un progreso en alguna de estas áreas, dependiendo del estado del psiconauta o de su intención. La acción psicocatalítica de los empatógenos sólo se produce dentro de un contexto correctamente acondicionado. Aquellos que toman el compuesto de manera recreativa o “para colocarse”, lo más probable es que sólo obtengan eso, algunas horas placenteras, con escaso o ningún contenido espiritual.

El siguiente testimonio, textual, se corresponde con la grabación de una sesión con MDMA, y ejemplifica el proceso de una nueva y mayor perspectiva de la propia personalidad; se trata de una mujer de 35 años, universitaria y programadora:

“El ego lo quiere todo. Es como un pulpo agarrando y agarrando. El ego quiere tomar el control y se siente amenazado. La razón por la que mi ego se siente tan amenazado es porque he vivido gran parte de mi vida no en el aquí, y el ego sabe que tiene poco a lo que aferrarse. La meditación le amenaza. Todo mi trabajo espiritual también lo amenaza, por lo que trata de aferrarse por su cuenta. “Seré más perfecta y espiritual”, ese es el ego. Lo que el ego tiene que saber es que mi cambio consiste en que deseo integrar mi personalidad, ser yo misma. Quiero estar en el aquí; el ego no tiene que sentirse amenazado. Sé que por primera vez deseo estar en el aquí…No soy mi ego. Mi ego es como un guisante, es parte de lo que soy, pero yo no soy mi ego. Mi ego es un subconjunto, sólo un simple guisante”.

Lo que se ha narrado es un cambio de identificación: de estar plenamente identificada con su ego a tener un yo mucho más expandido, con una conciencia más amplia, en la que la perspectiva del ego es vista como limitada y temerosa. La mujer tuvo también una experiencia muy intensa de iluminación mística en esa misma sesión.

El siguiente testimonio, de otro consumidor, escrito algunos días después de una sesión de MDMA describe los efectos posteriores o resultados logrados, reformulando anamnésicamente un trauma infantil durante la sesión:

“Los recuerdos acerca de un abuso sexual –rememorado primero en una sesión de hipnosis unas semanas antes-, han tenido mucha más importancia para mí desde que escuché la grabación de la sesión con Adam. Mi voz sonaba como si tuviese siete años. El impacto procede del reconocimiento profundo de cómo aquel suceso moldeó mi respuesta a los estímulos del mundo que me rodeaba, en parte debido a la desconfianza de mis padres tras el incidente. Revivirlo me ha ayudado a liberar mi energía y emociones, de distintas maneras. Siento como si este proceso aún fuese a seguir su curso algún tiempo más. En general, mi trip con Adam me ha servido para afirmar quién soy, qué es lo que hago y adónde voy. Esta afirmación de mi personalidad la he vivido a través de una apertura del corazón, más que como una racionalización intelectual. En este set-y-setting, en el que sentí empatía hacia todos los aspectos de la vida, el aprendizaje se produjo, de manera fácil y en profundidad. Soy capaz de percibir, recibir y responder al amor de manera mucho más abierta que hace unas pocas semanas”.

Un tercer ejemplo de efectos medicinales es este compulsivo masoquista, quien tras conocer el placer inducido por el MDMA, entendió que tenía un problema, una adicción, y se dio cuenta de la naturaleza de la misma:

“Realmente, no creía que pudiese ser adicto (al masoquismo), como se es adicto al alcohol o al sexo excesivo con prostitutas. Ahora sí me doy cuenta de que también lo mío era un hábito compulsivo, pues nunca obtenía satisfacción ni placer. Tras la toma de MDMA, ya no siento esas pulsiones. La experiencia tuvo un cariz muy distinto. Era como si estuviera fuera todo el tiempo, fuera de mi vida y de mis neurosis, literalmente era como una muestra de placer infinito, de ser un sujeto consciente. Básicamente, es el tipo de experiencia que todo sujeto con conciencia desea y necesita. Adquirimos conocimiento de nuestro auténtico ser y de lo perfecto, pleno, completo y bello que es. Cumplió todos mis sueños infantiles, todos los anhelos insatisfechos y todas las ideas de limitación y de pérdida se esfumaron, siendo reemplazadas por el conocimiento de quién soy”.

La obra Through the Gateway of the Heart narra dos testimonios de dos víctimas de violación que recibieron MDMA, mejorando notablemente. Una mujer, ella misma terapeuta, experimentó amnesia completa del ataque sufrido, así como ataques de pánico, episodios disociativos y pesadillas comunes durante un año, y a partir de entonces fue capaz de superar el trauma en cuatro sesiones con MDMA durante doce meses. Escribió:

“El Adam derrumbó mi red defensiva/represiva y me llevó de regreso a la experiencia del ataque que resultaba insoportable para mi psyche. Durante la sesión, entré y salí en el ataque. Sumergiéndome en el horror, luego metiéndome en una fase de transición, en lo que me parecieron estados infantiles, incluso fetales…Por momentos, entraba en razón con lo que me parecía era una presencia excepcional: una vibración un cambio en la percepción de los de colores, un estado más expansivo que contractivo, no me asustaba, y bajo una especie de radiante aura. Sentía expandirme, físicamente estaba extenuada, pero me sentía llena de amor y con un profundo sentimiento de paz. Parece que el Adam me ha permitido acceder a partes de la agresión, revivir lo que necesitaba revivir e insensibilizarme con mi entorno. El comportamiento disociado ha terminado y ahora puedo recordar el trauma abiertamente, con amor, en vez de dejarme abandonada conel trauma del asalto.

Los resultados exitosos de este y de otros casos parecidos suponen hitos importantes para futuras aplicaciones de compuestos empatógenos en tratamientos post-traumáticos. La etiqueta “trastorno de stress post-traumático”, que sólo recientemente ha sido reconocida por la psiquiatría como diagnóstico, y que incluye víctimas de agresiones físicas y sexuales, soldados que han sufrido colapsos nerviosos, y el creciente número de víctimas de torturas, aún no ha encontrado un tratamiento adecuado. Así, la MDMA puede ser la deseada medicina por su capacidad para acceder a recuerdos bloqueados por propia represión. Su única limitación podrían ser las propias víctimas de los fármacos psiquiátricos; el enfermizo estado en que se encuentran los excluiría para una toma de MDMA.

El siguiente testimonio ilustra otra toma curativa, que supuso un cambio en la perspectiva del paciente, así como cambios en su estilo de vida y hábitos de salud:

“Mi trastorno físico –busco en mi interior y descubro resistencias en el plano somático. El facilitador de la sesión me anima a observar los patrones de la naturaleza y a que dé a luz a patrones creativos de orden. La frase: “el orden que nos permita”, me ayuda a liberar mi pensamiento. Tomo conciencia de que me estoy convirtiendo en morada del Espítu errante. El Espíritu se verá en mis ojos, y le gusta contemplar la belleza, la proporción y la armonía…Entonces, solicité guía y ayuda para poder integrar estos cambios en mi vida. Trato de convertirme en un templo perfecto para este Dios-consciencia… Siempre me había sentido inconsciente de estas cuestiones y, por tanto, siempre había estado disociado de mi cuerpo…En una sola sesión de Adam, experimenté un profunda y espontánea sanación. Volví a ser el dueño de mi cuerpo. En las dos semanas que siguieron a la toma, he observado los siguientes cambios: elijo comida más ligera y sana; ya no deseo comidas pesadas ni grasientas; tengo más energía para moverme, un deseo instintivo de agua, bebo bastante más, y rechazo la cafeína y el alcohol. Y por primera vez en mi vida, me siento consciente y con gran amor hacia el cuerpo en el que habito”.

Otro caso: una mujer de 44 años con cáncer de mama, señaló “haberse disuelto en células diminutas que eran parte del todo. Repetidamente, “escuchó” y se dijo a sí misma  “deja que salga, simplemente deja que se vaya, y mientras dejaba que saliese de mí podía sentir las células de mi cuerpo encaminarse hacia la curación”. Mientras situaba sus manos en distintas partes del cuerpo, buscando curación, manifestó “yo era la medicina y presencié la cura”. Posteriormente, su médico ratificó una mejora de su estado.

Una cura espectacular, y poco frecuente, fue el caso de un varón aquejado de un dolor debilitante de larga duración inducido por artritis espinal. En sus sesiones con MDMA, experimentó “una disolución de cristales artríticos”, mientras se movía en su propio cuerpo. Seguidamente, descubrió que golpearse con continuas y pequeñas sacudidas de sus manos y posteriormente con una escoba, en lo que describió como una flagelación, parecía también aflojar los cristales y aliviar el dolor. La flagelación era tanto tratamiento como expresión simbólica del significado de su enfermedad. En otra sesión posterior con MDMA, se enfrentó y superó su miedo a la muerte, a través de una experiencia de renacimiento, tras la cual “por primera vez, sentí el dolor como un aliado, no como un enemigo. Puedo emplearlo para aumentar mi percepción y entendimiento, y no como auto-destrucción. Utilizar el dolor con amor y comprensión, en lugar de enfrentarnos al mismo con profunda animosidad, nos permite acabar con él”. Dicho de otro modo, la generación de empatía hacia sí, hacia su cuerpo y dolor fue el punto de inflexión en su acercamiento a la enfermedad, siendo un éxito.

Experiencias de iluminación espiritual, de autodescubrimiento, son casi lugar común en los testimonios de tomas de MDMA. Dependiendo del bagaje y de las intenciones de cada uno, puede ocurrir como resultado de un propósito elegido, o de manera inesperada. Los siguientes testimonios describen la unión de personalidad y ser, de lo humano con lo divino:

“Me permito, me invito a rendirme a Dios en todo mi cuerpo. La conciencia de Dios sufre  y espera ansiosamente este momento de entrar en mí, así como desea entrar en todos nosotros, en todo momento…sin dolor, en un éxtasis silencioso, que lo viví sintiendo a mi huésped, a mi visitante. Mi “ser superior” se convirtió en parte de mi propia consciencia. Nos fundimos. Ya no estará en el mundo superior, ya está adentro, fundiéndose con lo que elijo. El elector se convierte en lo elegido…Esta fase concluye aquí, con el alegre matrimonio entre mí y mi Ser”.

Otro caso, una mujer que tenía miedo a meditar porque decía que algunos “entes” procedentes de la oscuridad aparecerían; tras una sesión con MDMA, su miedo a esos “entes” y a la meditación se disiparon. Y esas entidades, a su vez, pasaron a darle instrucciones cuando meditaba, instrucciones aceptables. “Había como diez, vestidos con ropas grises drapeadas y me dio la impresión de que eran varones y mujeres. Se sentían como mi auténtica familia. Me hablaban, no con palabras, sino desde la comunicación mental, sobre la importancia de la meditación para mi crecimiento personal”.

Vívidas experiencias con la energía kundalini no son extrañas en sesiones con mdma, especialmente cuando quien efectúa toma ha estudiado y practicado yoga. Otra paciente, que sufría migrañas, experimentó primero una salida de su cuerpo, perdonándose por sus errores cometidos, y dejando fluir su energía a través de su cuerpo: “mi cuerpo bailaba y saltaba con la energía kundalini. Simplemente, dejé que danzase y lo amé”. Posteriormente, se reafirmó en su trabajo como terapeuta y profundizó sus estudios espirituales sobre la kabbalah. Este tipo de experiencia, que permite alcanzar una nueva perspectiva sobre una enseñanza ya recibida o recibir un estímulo para  practicar un saber olvidado, es habitual. Es mucho menos probable que alguien se decida a seguir un camino completamente desconocido.

Muchos consumidores aseguran haber tenido experiencias de luz, a veces, (aunque, no con frecuencia) seguidas de sensaciones visuales de luces, auras o imágenes. Más frecuente, es la aparición de conciencia emocional, física y kinestésica, que es activada y cubierta por la Presencia espiritual. Como dejó escrito un psiconauta tras una toma: “ahora sé y siento que yo soy los ojos, las orejas, las sensaciones del espíritu. Me siento tan seguro y protegido. El Espíritu Sagrado está en mí. Ya no hay más misterio. Estamos aquí para estar y sentirnos radiantes. Otros se sienten exuberantes, con gran energía por todo su cuerpo y mente, deshaciéndose del dolor y resolviendo bloqueos mentales y deshaciéndose de complejos adquiridos.

También hay experiencias que uno puede denominar de “conciencia cósmica”, que suponen una sensación de dejar de estar confinado en este planeta o en un centro concreto del universo. Estas experiencias son, sin embargo, mucho menos habituales con empatógenos que con psicodélicos como la LSD o los “hongos mágicos” (teonanacatl). Otro consumidor dejó escrito:

“Una conciencia de estar aquí y más allá del aquí, las dos cosas. Muy profunda, muy lejana. Galaxias, muy lejanas de aquí. El espacio, abierto y oscuro. Estrechas líneas de colores brillantes, que rápidamente cambiaban, la mayoría flotando como un bebé a lo largo del universo, flotando a través de la existencia; el infinito, todo el universo. Recuerdo lo que dijo Agustín de Hipona acerca del corazón siempre inquieto hasta que encuentra descanso en dios. Sentí ese descanso pleno, sin búsqueda, al final, en mi casa”.

En todas estas experiencias, queda claro que la curación física, la terapia psicológica y la consciencia espiritual suelen estar entrelazadas y conectadas de manera inextricable. Las categorías que empleamos son sólo reflejo de nuestros preconceptos académicos y profesionales y no son son aptas para describir procesos de fluidez interior. La mdma y otros empatógenos, sencillamente, parecen facilitar la “apertura del corazón” o la inteligencia del corazón, y a partir de esta apertura y conciencia, las elecciones pueden ser hechas y los nudos del karma pasado pueden desenmarañarse, pues sus repercusiones atañen a varios niveles de conciencia.

Directrices para el uso sacramental de compuestos empatógenos

Las siguientes directrices han sido reunidas a partir de las experiencias colectivas de veinte o treinta terapeutas que han empleado estas sustancias en su trabajo clínico y que han basado su método en la observación de cientos de tomas individuales. Aunque, de ningún modo, haya uniformidad de enfoque entre estos profesionales, las directrices que aquí ofrecemos suponen una síntesis de métodos que han demostrado ser eficaces. El escrito que aquí presentamos no debe interpretarse como una apología del consumo de sustancias ilegales, sino como estudio de estados más elevados de conciencia empática, al margen de cómo sean generados.

Empleamos el término “sacramental” para referirnos al enfoque dado por la mayoría de facilitadores y terapeutas a quienes hemos entrevistado. En gran medida, todos ellos comparten una actitud integradora que puede basarse en la cultura de los nativos americanos y de otros pueblos indígenas –una actitud que ve la sanación del cuerpo, la solución de problemas psicológicos y la consciencia espiritual como aspectos interrelacionados de un proceso unificado. Incluso aquellos facilitadores que no abracen ningún elemento religioso en su trabajo con estos compuestos, sin embargo, tienden a ver la experiencia con MDMA desde una perspectiva espiritual, y a confirmar tal perspectiva cuando surge en sus pacientes. Por este motivo, hemos elegido el término “sacramental” para referirnos a la totalidad del uso, complejo, del fármaco, así como a su set y setting, con su dimensión curativa, espiritual y terapéutica. Aunque el empleo del MDMA y de otros empatógenos se produzca con mayor frecuencia en contextos hedonistas o de diversión, sin ningún propósito medicinal o espiritual, en este trabajo no abordaremos tales usos. Creemos que ese uso recreativo, aunque probablemente no sea tóxico (menos que el alcohol o el tabaco), carece del interés intrínseco y del potencial medicinal que un uso guiado, intencional, terapéutico y sacramental sí tiene. El trabajo que presentamos está clasificado bajo los encabezados que siguen.

Preparación y set

El elemento principal para que una toma resulte beneficiosa es acudir con un propósito o intención. Uno debería preguntarse a sí mismo, y tratar con su facilitador o terapeuta: “¿cuál es mi propósito al entrar en este estado alterado de conciencia?” Habitualmente, los psiconautas acuden a la toma con preguntas fundamentales de tipo espiritual o existencial, como “¿quién soy yo?” o “¿cuál es el propósito de mi vida?”, o “¿cuál es el siguiente paso en mi camino espiritual?”

Hay preguntas que todo buscador plantea, y es natural querer preguntarlas en el transcurso de un encuentro con las fuentes internas de auto-conocimiento. También puede haber otras cuestiones personales y terapéuticas, preguntas que atañen a enfermedades somáticas, experiencias traumáticas del pasado, incluyendo de la temprana infancia o del nacimiento, y cuestiones concernientes a las relaciones insatisfactorias, en especial con padres, cónyuges, amantes, hijos, familia y amigos. Es frecuente pasar la mayor parte del trip reviviendo y sanando relaciones interpersonales.

Otro tipo de preguntas que se suelen formular son preocupaciones relativas al trabajo y a la carrera profesional, a la expresión creativa o a bloqueos en esta área, y a veces cuestiones relativas a asuntos internacionales y globales. Algunos terapeutas instan al paciente a elaborar una lista de propósitos, para ser repasados justo antes de la sesión, a veces se graban en un audio y se registran las verbalizaciones de la misma.

Hay quienes prefieren declarar una intención para explorar ciertas áreas o temas, en lugar de plantear preguntas. En cualquier caso, es recomendable soltar/liberar estas preguntas o intenciones a nuestro ser más elevado, o a nuestro guía interior, justo antes de la ingesta. Así, uno no está demasiado absorvido, sólo, en resolver un problema concreto, que a su vez puede limitar la propia experiencia. Cuando se ha manifestado una intención de esta manera, cualquier experiencia que se desarrolle es muy probable que dé respuesta a las preguntas que el propio sujeto plantea, incluyendo implícitas. Si es la primera experiencia con fármacos psicodélicos, es importante analizar los temores que se tengan y demás expectativas con un sitter de confianza. Si se tiene experiencia dilatada  con psicodélicos, pero no con MDMA, también es importante tratarla, para que el tipo de expectativas que se tengan puedan ser entendidas.

La cuestión relativa a la sexualidad entre “terapeuta” y paciente debe ser planteada. Si su relación es de tipo profesional, entonces debe afirmarse que no debe haber contacto. Si la relación es de amistad, sus sentimientos recíprocos deberán aclararse. Van a estar en un estado de intimidad emocional extraordinariamente elevada durante varias horas. Ese estado permite un grado inusual de acceso a miedos, preocupaciones y frustraciones de índole privada. Y no es recomendable prevalerse de ese estado para lograr una relación sexual. Incluso si el guía y la psicoanauta están casados o son amantes, probablemente sea mejor posponer el contacto sexual al final de la experiencia porque tenderá a distraer la exploración.

Si dos amantes están experimentando con empatógenos y desean emplear una sesión conjunta para explorar niveles más profundos de intimidad emocional, espiritual y sexual, sin duda, este es un estado en el que se puede vivir el erotismo tántrico y taoísta, de manera natural, no compulsiva ni posesiva. Numerosos testimonios acreditan la extraordinaria sensibilidad táctil y la sensualidad que induce la MDMA. Debe añadirse que un alto porcentaje de consumidores señalan una enervación parcial de las sensaciones genitales y una subsiguiente falta de erección en los varones. Este hecho motiva que a algunos usuarios, su experiencia con la MDMA, les proporciona, por primera vez, sensualidad y hedonismo sin excitación genital. Pero, en las sesiones más habituales, aquellas en las que hay una iniciación con fármacos empatógenos, para lograr un despertar psicoespiritual, es preferible un acuerdo que evite el contacto sexual; igualmente, debemos señalar que,  el contacto físico de una mano sobre el corazón o sobre un hombro, la cabeza o la mano puede ser una fuente importante de apoyo, aliento y señal de empatía o compasión, pero no de atracción sexual.

Otro aspecto importante en la preparación, que se suele soslayar como parte del propósito o de la intención de la toma, es la práctica de meditación o de  relajación para entrar en el estado expandido de conciencia desde un punto de partida ya despejado, centrado y liberado de las preocupaciones y distracciones cotidianas. A algunos les gusta leer o han leído en voz alta su pasaje favorito de algún texto de referencia: una oración que hayan elegido, un bello poema, un extracto de Curso de milagros, o escritos que les sean de inspiración. Para ciertos usuarios, la oración o la meditación podrían incluir alguna invocación específica a su amado gurú, maestro, a alguna deidad particular o a su espíritu de guarda. Algunos consumidores han tenido experiencias muy poderosas con figuras como la Gran Diosa, Jesús, Shiva o con espíritus de los indios americanos. Esas oraciones e invocaciones deberían, por supuesto, no ser impuestas por el conductor o terapeuta, sino ser resultado natural de la propia práctica del consumidor.

Algunos, conocedores de las prácticas chamánicas y rituales traen“objetos de poder”, como cristales, plumas y otros items “cargados psíquicamente” a la sesión. Otros usuarios, especialmente si desean explorar asuntos que tienen que ver con las relaciones interpersonales, pueden traer fotos de sus padres o de familiares, o de ellos mismos, para así activar recuerdos infantiles. Finalmente, se recomienda un ayuno de al menos seis horas antes de la toma, o algún  día la semana previa, para no minorar sus efectos con el estómago lleno y también como parte de la purificación psíquica y física, lo que tenderá a hacer el viaje mucho más productivo y placentero.

Catalizadores alquímicos

Dado que la meta de la alquimia era la transformación de la consciencia, simbolizada por las transformaciones bioquímicas que tienen lugar en el cuerpo humano (vasija o atanor), es apropiado denominar estas sustancias químicas que facilitan una reacción transformadora, como catalizadores alquímicos. Este estudio se limita a los catalizadores que, usualmente, son considerados empatógenos, sin incluir alucinógenos como la LSD, la psilocibina o la mescalina. Para más detalles sobre botánica, química y farmacología de estas sustancias, remitimos al lector Psychedelics Encyclopedia, de Peter Stafford.

Entre los compuestos de esta clase que han sido usados en terapia se incluyen la MDA, MDMA, MMDA y el 2-CB. Muchos otros han sido sintetizados, siendo psicoactivos, pero ninguno ha despertado tanto interés como estos cuatro. Químicamente, se citan como phenetilaminas. Botánicamente, algunas de estas sustancias se encuentran en aceites volátiles de ciertas plantas, como la nuez moscada o el macis. Estructuralmente, se asemejan a la dopamina (un neurotransmisor), a la mescalina (un potente alucinógeno) y a la anfetamina (un estimulante). Los efectos psicológicos no difieren de una mezcla de anfetamina y mescalina, aunque menos alucinógeno que la segunda y menos estimulante que la anfetamina.

La MDA (3,4-methylenedioxyamphetamina), era bien conocida en los años 1960's como "la droga del amor" entre los hippies. Es activa a dosis que van de 50 mg a 200 mg. Claudio Naranjo, en su obra The Healing Journey, la denomina "la droga analítica" y señala que está  it especialmente indicada para regresiones  terapéuticas y para el recuerdo de experiencias infantiles. Sus efectos duran  de seis a ocho horas, y en general es más estimulante, está más próxima a las anfetaminas que la MDMA. Tiene fama de ser afrodisiaca y en ciertos círculos es usada como estimulante para baile y para sexo. Dado que es ilegal desde finales de los sesenta, y que se han descubierto otros compuestos con menos de sus efectos adversos (carga corporal), no es muy empleada en terapia, que se sepa.

La MDMA (3,4-metylenedioximetanfetamina) es activa en dosis que van de 50 a 250mg, como dosis válidas para un adulto estandar. Sus efectos difieren en duración de los de la MDA, de cuatro a cinco horas, y en que tiene menos de los efectos adversos de las anfetaminas, como temblores musculares o bruxismo. El inicio de sus efectos se suele producir veinte o treinta minutos tras la toma y hay un moderado riesgo temporal en la tensión sanguínea y en la frecuencia de las pulsaciones. Subjetivamente, se produce una sensación de calor corporal, un aumento de la atención y del sentido de alerta; también relajación somática y sensación de paz.

La MMDA, también es mencionada en el libro de Claudio Naranjo, donde se afirma que induce una experiencia “de eterno presente”. Tanto ésta como la descripción de la MDA que figura en el libro se podrían aplicar igualmente a la MDMA. Quizá debido a su supuesta dificultad para ser sintetizada, no ha sido muy empleada entre terapeutas e investigadores entrevistados para este estudio.

El otro fármaco empleado en la presente serie de estudios es el 2-CB (4-bromo-2,5- dimetoxyphenetylamina). Es más potente que la MDMA, puede ser activo con 18-20 mg; la dosis máxima recomendada son 25-30 mg. Fuertes temblores, bruxismo, calor, fuerte aumento de la presión sanguínea son sus efectos secundarios, los característicos de los estimulantes. Los efectos de esta sustancia varían notablemente de unos consumidores a otros, por lo que uno siempre tiene que proceder con cuidado, comenzando siempre con una dosis baja, y sólo gradualmente ir aumentándola. Psicológicamente, la 2-CB es empatógena como la MDMA, aunque parece ir más encaminada hacia lo somático; asimismo, parece generar suaves efectos visionarios como la mescalina. Algunos terapeutas e investigadores han experimentado con MDMA, combinándola tres o cuatro horas después de una ingesta de 2-CB, lo que principalmente sirve para prolongar la experiencia empatógena,  en la misma proporción de tiempo.

Los efectos secundarios de todos estos compuestos ocurren, principalmente, como respuesta a la acción estimulante de tipo anfetamínico en ciertos consumidores y dependen, en gran medida, de la dosis suministrada; los más frecuentes son: rechinar de dientes y temblores musculares, que pueden ser leves o intensos. Numerosos usuarios han descubierto que los suplementos de calcio y magnesio (330-500mg), tomados antes, durante o después de la ingesta, pueden reducir, en gran medida, la intensidad de los mismos o eliminarlos por completo. Generalmente, hay una pérdida total de apetito durante la toma, que incluso se puede prolongar algunas horas tras la misma. Puede haber cansancio al día después, quizá en parte debido al poco alimento que se ingirió. Los suplementos minerales y de vitaminas son recomendables antes y después de una toma. También es muy conveniente beber mucha agua, pues se produce una considerable deshidratación.

Las contraindicación de estas sustancias (que como debe ser recordado son nuevas y aún no hay disponibles muchos estudios farmacológicos al respecto), incluyen sujetos con problemas coronarios, con tensión alta, hipoglucemia y diabetes, convulsiones epilépticas y, por supuesto, mujeres embarazadas. En caso de duda, consulte con un médico.

Debe recordarse que estas sustancias, a diferencia de los fármacos psiquiátricos conocidos, inducen un estado transitorio e intenso de alteración de la conciencia. Aunque la percepción que uno tenga de la realidad cotidiana no se altere significativamente con estos compuestos, a diferencia de lo que sucede con alucinógenos como la LSD, la respuesta emocional de cada uno a la realidad se ve muy modificada. Así, aunque técnicamente un usuario pueda caminar, conversar o incluso conducir un automóvil durante estos estados, obviamente no es lo deseable, no sólo porque el estado de mayor sensibilidad emocional pueda disminuir la capacidad de reflejos, sino porque realizar tales actividades, supondría salir de la exploración interior de la psyche, que es, al fin y al cabo, el principal objetivo de esta experiencia.

Setting y contexto

Generalmente, el setting preferido para sesiones sacramentales/terapéuticas es una habitación tranquila, sencilla y cómoda, en la que el psiconauta pueda estar tumbado o reclinado y el terapeuta o guía pueda sentarse a su lado. La ropa debe ser suelta y cómoda, y debemos contar con una manta por si hay hipotermia transitoria.

El fuego de la chimenea sirve para recordar el fuego de la alquimia propio de la purificación interior y al Espíritu ígneo protector de la vida; agua fresca para ser bebida y cercanía a algún río/arroyo o al mar nos recuerda nuestros orígenes acuáticos. Debería haber acceso a aire fresco, para poder experimentar la indescriptible belleza y dulzura de respirar vida. La tierra y sus formas naturales –barro, plantas, árboles, rocas, madera- también deberían estar cerca, para ser tocadas y palpadas; asimismo, árboles o plantas dentro de la  habitación o cerca de ella son compañía bienvenida.  Y cristales u otras piedras pueden llevarse y ser contemplados.

Una experiencia un tanto diferente, aunque también profunda, puede tenerse en un ambiente exterior, en plena naturaleza. Probablemente, sea mejor si tales sesiones, si suponen caminar o posibles interacciones con otra gente, se hagan sólo con dosis bajas (de 50 a 100mg), o en el segundo caso, en la parte más tranquila de la sesión. Para aquellos que hayan tenido experiencias previas en sesiones indoor de plena intensidad, estas experiencias en exteriores pueden ser muy provechosas. De manera característica, uno puede experimentar una especie de vinculación emocional profunda, casi visceral, con la tierra, las plantas, las rocas, los animales y, en general, con el medio. Los cambios en la percepción con empatógenos, generalmente, son mínimos, pero una sensación de profunda apreciación y conexión con todas las formas de vida son frecuentes en tales sesiones.

La música, normalmente seleccionada y cambiada por el facilitador de la sesión, puede tener un profundo efecto en la conciencia, junto con el psicodélico. Los procesos terapéuticos o los viajes chamánicos pueden emprenderse junto a ciertas músicas debidamente seleccionadas. Generalmente, los terapeutas y quienes trabajan con MDMA y otros empatógenos eligen melodías de meditación, de paz y serenidad como las más valiosas para estas experiencias; a veces, se refieren a estas músicas como “espacio interior”. La música de ritmo rápido o las melodías muy complejas parecen demasiado difíciles de seguir para la mayoría. Compositores como Kitaro, Vangelis, Deuter, Schoener, Paul Winter, la música barroca más lenta de Bach o Vivaldi se han convertido en las favoritas para numerosos usuarios de empatógenos. Gongs, carillones, campanas, percusión también son apropiados y se usan en estas experiencias, tanto si uno los tañe como si sólo los escucha.

La actitud y el carácter del guía o sitter durante estas experiencias es, por supuesto, muy influyente. Este rol debería desempeñarse con gran integridad y sensibilidad. Si el guía es el terapeuta, entonces debe llegar a un compromiso con el paciente/cliente para explorar las áreas que a éste le interesen. Si el sitter es un amigo o su pareja, es mejor llegar a un acuerdo y entendimiento, antes de la sesión sobre qué rol va a desempeñar como guía. Normalmente, la gente prefiere, y puede, hacer su propia terapia en estos estados. Prefieren que el sitter, simplemente, esté allí, meditando callado, quizá cambiando las pistas de música, escuchando y grabando los hechos más remarcables del trip y dando ánimo y seguridad, si es necesaria. Las exploraciones más intensas de ciertos asuntos, como la sexualidad, el trauma del nacimiento o las relaciones personales, sólo deben emprenderse si hay acuerdo previo o si lo solicita quien efectúa la toma.

En el estado de apertura emocional de estas experiencias, es muy fácil quedar atrapado en una discusión analítica, de tipo verbal con el guía,  alejándose de una experiencia de conciencia del centro-corazón. Incluso si la interacción interpersonal entre los dos es amistosa, afectiva y de confianza, puede suponer una distracción de la conciencia intrapsíquica más profunda, posible cuando la atención se focaliza en el interior. Estos cambios en la atención son sutiles y esquivos. El buen guía/facilitador observará las señales que indiquen que el sujeto bajo los efectos del fármaco está perdiendo su conexión con la fuente profunda de su interior y l@ reorientará, de nuevo, hacia esa fuente. A veces, bastará con preguntarle si lo que está diciendo procede del corazón o de la cabeza para centrar la atención.

Proceso y método en sesiones individuales

No es el lugar idóneo para plantear un debate sobre los procesos y métodos de la terapia individual asistida con empatógenos. Invito a los psicoterapeutas interesados en este tema a consultar la guía completa de Stanislav Grof: LSD Psychotherapy (1980), pues aunque trata principalmente sobre la LSD, es aplicable, en general, a los demás psicodélicos y empatógenos. El resto de este epígrafe se limitará a proporcionar unas pocas sugerencias, principalmente a quienes vayan a someterse a esta experiencia. Hay dos principios generales ampliamente aceptados en el mundo de la investigación con estos compuestos que pueden ser propuestos como directrices éticas para trabajos de esta clase: 1) A nadie se le debe administrar estos fármacos (ni persuadir), contra su voluntad o sin ser informado debidamente sobre los posibles riesgos y beneficios de su toma. 2) Nadie, ni profanos ni conocedores de estas sustancias, debe plantearse administrar o guiar a otra persona con un compuesto de este tipo sin haberlo probado antes.

Las preguntas, objetivos o “la agenda” llevada a la sesión, como se ha señalado antes, marcan básicamente la impronta de la misma. El material que surja en la toma parece ser, en cierto sentido, respuesta a tales cuestiones -lo que incluso puede no ser evidente hasta mucho después. La mayoría de terapeutas sugiere a quien realiza la toma, o algo muy similar, que primero vaya tan lejos y profundo en su interior como pueda, al núcleo o a los cimientos del ser, de su Alto Ser. Desde este punto de completa centralidad, compasión y percepción, uno entonces, puede revisar y analizar los problemas (y cuestiones) recurrentes de su vida. No es raro sentir y comentar al terapeuta que todas esas cuestiones y problemas se han disuelto en el amor global y la compasión. Incluso con pacientes que sienten ese estado inicial de total unidad y trascendencia, a menudo es útil preguntarles después por esas cuestiones, y quizá registrar sus respuestas o comentarios en una grabadora, para una revisión posterior.

Dado que la  MDMA suele suponer una casi total atenuación de los miedos habituales o de las reacciones de ansiedad es ideal, en cierto sentido, para explorar recuerdos traumáticos o reacciones fóbicas. No obstante, los miedos, a veces, no pueden ser explorados de la manera usual. Los consumidores suelen señalar que  “no me puedo poner en contacto con lo que me da miedo”. Un terapeuta advirtió que en una situación así, indicó a la paciente que pensara en una situación habitual en la que ese miedo emergiese y que lo asociase al estado presente Adámico, de éxtasis, de bienestar. Dos o tres semanas después, en una sesión de psicoterapia, cuando la paciente volvió a sacar el conflicto, le sugirió que podía volver a evocar aquel recuerdo del “estado adámico”. La paciente, entonces, ya pudo fusionar su miedo con la sensación empática de éxtasis, lo que le permitió disolver por completo aquella dinámica reactiva.

Del mismo modo que afirmaciones o declaraciones de intenciones suelen ser puentes entre un estado habitual de conciencia con estados más elevados, también se pueden hacer afirmaciones intencionales en un “estado adámico”, para ir consolidándolas en el subsiguiente estado ordinario. Diversos pacientes han realizado afirmaciones intencionales sobre cuestiones emocionales, sobre comunicación en sus relaciones interpersonales y sobre expresión creativa. Incluso les han movido a realizar cambios en la alimentación y  estilo de vida, y a realizar ejercicio físico posterior. La empatía característica de estos estados es tal que uno puede pensar con claridad sobre varias opciones disponibles sin las distorsiones habituales causadas por atracciones o aversiones emocionales. Uno puede pensar y sentir las implicaciones emocionales de diferentes tipos de acciones, y valorar el probable impacto emocional de lo que se puede optar a decir a la pareja o a un amigo y modificar el propio discurso para minimizar las reacciones defensivas u hostiles. Se pueden escuchar cosas sin enfadarse ni ofenderse, y uno puede expresarse sin sentir miedo ni timidez. El “estado adámico” puede ser descrito como de liberación de patrones de identificación emocional, de desidentificación.

Si los testimonios anteriores suenan “demasiado bien como para ser ciertos”, sólo podemos decir que se basan en experiencias repetidas y en observaciones de centenares de consumidores inteligentes y elocuentes. La profunda sencillez del estado adámico es sorprendente. Los pacientes, a menudo, lo expresan de modo aparentemente banal -algo así como que uno sólo necesita amor y todo lo demás cae por su propio peso; o  que procediendo del corazón o de la fuente original, todo lo demás es fácil y correcto. Lo que estos comentarios y experiencias suponen es que aquí tenemos un compuesto, quizá de gran interés y con un gran potencial para la práctica de los psicoterapeutas. La capacidad para experimentar y expresar empatía es, a menudo, considerada como el criterio de eficacia más importante  en una terapia. Los terapeutas que han trabajado con MDMA sostienen que además del propio aprendizaje que les ha aportado, frecuentemente tienen insights acerca de los problemas de sus clientes.

A su vez, en este estado, se puede practicar meditación, yoga, visualizaciones guiadas, psicosíntesis, efectuar viajes chamánicos y sesiones de rebirthing (respiración acelerada) . La mayoría de quienes tienen experiencia con aquellas técnicas las encuentran más eficaces combinándolas con dosis pequeñas de MDMA (de 50 a 100 mg) o en la segunda parte de la sesión, tras dos o tres horas. Muchos sostienen que esas prácticas, en las que principalmente se han autoiniciado como exploradores de su propia conciencia, se facilitan y potencian enormemente en estos estados.

Sin embargo, la mayoría de las formas de meditación requieren una posición estática y esa inmovilidad puede ser difícil de mantener mucho tiempo en ese estado adámico tan sumamente relajado, especialmente para los principiantes. No obstante, la compasión a la que se apela en la mayoría de tipos de meditación puede lograrse y mantenerse sin esfuerzo con los empatógenos; luego, sirve de base para estados más y más profundos de introspección meditativa. La mayoría de terapeutas y consejeros familiares, probablemente, recomienden que quien vaya a tomar permanezca sereno y receptivo durante la sesión para lograr el mayor beneficio posible de la misma. No obstante, hay un porcentaje menor, quizá un 20-30%, para quien es importante para su proceso terapéutico expresarse verbal y/o físicamente, a veces gritando (y repetidamente); se trata de gente que, normalmente, es muy tímida o introvertida y que no expresan sus sentimientos. La experiencia con MDMA puede ser la primera vez en su vida que han aceptado y expresado abiertamente que aman a alguien, incluídos a ellos mismos. Normalmente, estas personas sólo necesitan sentirse libres para expresar sus sentimientos en una sesión. Tras la misma, pueden hacerlo y lo hacen, quizá porque se han producido ciertos cambios en sus hábitos expresivos, que han pasado a incorporarse a sus vidas cotidianas.

Varios tipos de bodywork, como Trager o masajes, también pueden amplificarse mucho en su alcance y profundidad si la consciencia se ha sensibilizado con empatógenos (de nuevo, con dosis bajas). El testimonio habitual de experiencias de este tipo describe un estado de gran relajación en el que cada movimiento o respuesta corporal es llevada a cabo con mucho mayor alcance y con menor resistencia. Los efectos de la presión de los dedos en los hombros, por ejemplo, se sienten en un flujo libre hasta los pies. Los terapeutas corporales que han tomado una pequeña dosis de M antes de una sesión testimonian que su reactividad y su capacidad de sintonizar con el estado corporal y emocional de su cliente se incrementan mucho.

Proceso y ritual para sesiones en grupo

El tipo de toma colectiva más habitual es entre amigos que interactúan como tales y comparten la medicina. La interacción puede incluir sensualidad: tocamientos, caricias o masajes. Normalmente, la afectividad se halla mucho más elevada. A ese uso de la medicina, lo llamamos recreativo y aunque generalmente se manifieste como inofensivo y seguramente benigno, no parece que promueva experiencias transformadoras a un nivel emocional profundo, que sí son posibles en sesiones guiadas, individuales o colectivas.

Parecen haber evolucionado dos enfoques básicos de las sesiones en grupo. En el primero, los participantes no interaccionan entre sí durante la misma, aunque antes y después se compartan intenciones y experiencias. Cada individuo explora en su propio “trip”, escuchando música con auriculares y, si fuese necesario, se dirigirá sólo a los facilitadores o cuidadores. En el segundo enfoque, hay comunicación durante la sesión, pero siguiendo un ritual de manera escrupulosa.

Algunos grupos han experimentado con sesiones nocturnas, siguiendo el ejemplo de la cultura chamánica de Centro y Sudamérica, que emplea hongos o ayahuasca. Sin embargo, dado que el inicio del cansancio puede acortar sensiblemente una sesión que haya comenzado de noche, muchos se han pasado a las sesiones diurnas. Habitualmente, un grupo se reúne en una casa un viernes hacia el anochecer, conversan, comparten intenciones y duermen allí. La sesión comenzará de mañana y continuará hasta la tarde; dormirán allí, en la casa, y finalmente compartirán experiencias de manera animada en la mañana del domingo.

Las sustancias concretas que se toman varían de grupo a grupo. En algunos, determinados participantes pueden ingerir varias, incluyendo LSD, hongos, MDMA o ketamina. En otros, sólo M o M seguido tres o cuatro horas después por 2-CB, para prolongar el estado empatógeno. De nuestra investigación, parece que aunque el consumo de diferentes sustancias cuando no se produce interacción con otros consumidores es muy habitual y no es problemático. Cuando sí hay interacción, es preferible que los consumidores estén en la misma frecuencia vibratoria, compartiendo la misma medicina, o una muy similar. La mayoría de terapeutas parecen coincidir en que no es aconsejable que alguien se integre en un grupo para una sesión con M sin haberla probado antes de manera individual. La primera vez con cualquier sustancia, incluyendo ésta, puede suponer un intenso y agitado procesamiento de emociones reprimidas, de manera verbal y a través de movimientos físicos. Este tipo de respuesta puede molestar a los demás, sin que el novel usuario lo pueda detener en ésa, su primera toma, por lo que la ceremonia de grupo requiere que sus participantes puedan modular y controlar la expresión de su emotividad.

En los grupos en los que se permite la conversación, se usa ritualmente el “bastón de palabra”; está tomado de prácticas de varias tribus nativas americanas, siguiendo un formato similar al de las ceremonias de peyote que realiza la Iglesia Nativa Americana, así como diversos círculos sanadores que no emplean sustancias y algunos consejos políticos de toma de decisiones. Los participantes se sientan formando un círculo cerrado. Pueden tumbarse en algunas fases de la sesión, en cuyo caso lo hacen con la cabeza hacia el centro del círculo, formando una estrella. Se puede hablar o cantar sólo cuando se tiene el bastón. Entonces, se habla o canta desde el corazón y los demás escuchan con respeto. Al combinarse la canalización de poderosas experiencias interiores con la atención contemplativa en grupo, se genera una fuerza potente y casi magnética, que puede desencajar la expresión, de manera muchas veces sorprendente.

A veces, los participantes deciden cuando tienen el bastón ni hablar ni cantar, sino compartir una meditación en silencio. Así, en grupos de este tipo, una sesión habitual puede consistir en cuarenta minutos de exploración interna e individual mientras se escucha música, seguido por una ronda de canciones y monólogos con el bastón de palabra. Una suerte de ritmo emerge, en el que la experiencia interna se alterna con la externa.

Los participantes acuerdan estricta confidencialidad: todo lo que se diga, haga o ingiera no sale del círculo, no sólo para proteger a sus miembros de chismorreos no deseados, sino también para forjar una confianza recíproca. Como resultado, a veces, se producen auténticas y extraordinarias revelaciones. Acuerdos o compromisos similares se dan también entre los nativos americanos, en prácticas como los baños de vapor (temazcales), para que los participantes se sientan completamente seguros de que lo que vayan a compartir no sea divulgado. Es responsabilidad del guía del grupo asegurarse de que  ese grado de confianza se dé en el grupo.

En estos colectivos  no hay conversaciones de otro tipo. La integridad y confianza del grupo es mantenida por sus miembros, tumbados en silencio formando un círculo con sus cabezas en el centro o sentados en el mismo punto mientras el bastón va rotando. La energía que se crea es sumamente poderosa y su fuerza puede ser usada, si fuera, por cada participante para fortalecer su proceso intrapsíquico y por el propio grupo para focalizar la energía en redes planetarias de luz y consciencia.

Aparte del acuerdo de confidencialidad, también hay un compromiso de abstención de relaciones sexuales y contacto, en general. Incluso en el caso de parejas, el contacto íntimo sería visto por el resto de miembros como disipador de la energía colectiva. No obstante, hay que entender que, a veces, el simple roce de la mano de un compañero puede ser un gesto profundamente tranquilizador y reconfortante. De nuevo, hay que hallar un equilibrio.

Los participantes inexpertos, a veces, cometen el error de asumir que alguien que llora, gimotea o solloza necesita ayuda. Así, mientras quien acude dando socorro o apoyo para paliar un gesto de dolor, el compañero que es “ayudado” suele preferir, necesitar, y buscar la oportunidad de pasar por esas catarsis. Un simple toque, indicando presencia y apoyo si fuese requerido es probablemente la ayuda más eficaz en tales situaciones.

Algunos terapeutas han empleado secuencias de imágenes o meditaciones verbalizadas en grupo. El estado de fluida empatía y la resonancia emocional características del MDMA parece facilitar y ahondar la respuesta a tales viajes interiores ritualizados. Entre las secuencias que hemos observado, se encuentran: 1) Un “retroceso del camino vital”, desde antes de la concepción hasta justo después del parto, conectándose uno con los niveles de memoria intrauterinos y espirituales. 2) Una secuencia evolucionaria desde el organismo unicelular a través de invertebrados, vertebrados, anfibios, reptiles, mamíferos y homínidos, con enaltecimiento  de los antepasados. 3) Una percepción sintonozada con los cuatro elementos alquímicos, que son principios básicos de la naturaleza y de la consciencia, símbolos arquetípicos que operan de manera integradora en la psyche. No hay espacio en este ensayo para describir tales rituales o sus resultados en detalle.

Otros tipos de rituales que pueden citarse y que han sido adaptados de las culturas chamánicas son: hallar un lugar de poder en el exterior y meditar allí, en silencio, antes y después de una toma; tener una manta con objetos de poder que los participantes hayan tenido en el centro del círculo y  dejarlos “cargados” durante la ceremonia; ofrecer preces a los cuatro puntos cardinales, a los espíritus de la naturaleza, a los antepasados y aliados. La respiración de tipo “rebirthing” (acelerada) o terapias de movimiento como el tai chi, pueden también, a veces, incorporarse a rituales de grupo. Como se ha mencionado con anterioridad, estas prácticas tienden a dar mejor resultado con dosis bajas; a dosis altas, los participantes suelen seguir con dificultad las instrucciones verbales.

Seguimiento y efectos posteriores

Un punto interesante para mucha gente es hasta qué punto las revelaciones y los cambios producidos por las tomas devienen en permanentes. ¿Es posible trasladar el aprendizaje recibido en las sesiones, las nuevas actitudes y sentimientos, a la vida cotidiana? En otras palabras, ¿qué clase de cambios en la personalidad o en el carácter ocurren tras los expandidos estados de conciencia como se narran en el libro Through the Gateway of the Heart?

Al analizar el trabajo de terapeutas y conductores que han presenciado sesiones con MDMA y otros empatógenos, uno llega a la conclusión de que hay dos tipos principales de resultados. Para un tipo de sujetos, no hay ningún cambio apreciable en su comportamiento. Los cambios significativos ocurren en las actitudes, en las respuestas emocionales a los estímulos recibidos. Descubren, quizá, que lo que estaban haciendo era coherente con su auténtico propósito espiritual. Se reafirman, quizás, en su compromiso; son más compasivos y tienen más comprensión de las cosas. El segundo grupo está formado por quienes en la experiencia adámica ven cosas de sus vidas que quieren y pueden cambiar, y de manera más o menos sistemática van desarrollando esos cambios; patrones de comportamiento que han cambiado van de síntomas físicos a hábitos dietéticos, laborales, pasando por cambios en su cosmovisión, en sus prácticas religiosas o espirituales o giros profesionales.

Algunos sólo han tenido una sola experiencia con el M y les ha deparado cambios fundamentales a consecuencia de la misma. Otros “necesitan” quizá tres, cuatro o cinco tomas para clarificar problemas esenciales que tienen (normalmente, bloqueos en sus relaciones interpersonales). Tras esas veces, pueden notar que esos bloqueos/problemas ya no se producen. Se genera, casi, tolerancia psíquica o cierta sensación de que en el “mundo” de la MDMA se puede entrar a voluntad, sin la sustancia, y ésta ya no es aquella gran reorganizadora de la primera vez. La intención o el set que se tenga es crucial también en los efectos posteriores. La intención antes de la toma afecta a la experiencia y las que se tengan durante la misma afectan a los resultados posteriores de larga duración. Las intenciones parecen actuar como un tipo de puente entre los estados de consciencia.

Asimismo, muchos terapeutas y observadores tienen la impresión de que los empatógenos, más que otros psicodélicos, permiten a quien los consume recordar conscientemente aquel estado no ordinario, en un tipo de flashback voluntario e intencionado. Por ejemplo, un terapeuta manifestó que podía solicitar a sus clientes que recordasen cómo se sintieron durante una sesión con Adam y empleasen esa sensación de compasión y bienestar para contemplar y tratar cuestiones problemáticas de sus vidas. Algunos habían empleado técnicas físicas de anclaje como escuchar la música que habían oído en la sesión, comodisparador”, reviviendo momentáneamente sus experiencias; casi como si la puerta de “centro-corazón”, una vez abierta, se mantuviera abierta o pudiera abrirse fácilmente, a elección.

Hay una sensación de fortalecimiento, de toma consciente de decisiones sobre la dirección de la propia vida y de las relaciones , del trabajo o de la creatividad de cada uno, y  se puede percibir empáticamente lo que serán las consecuencias emocionales de las elecciones propias. Uno puede elegir dónde dirige su atención y sobre qué quiere enfocar su consciencia. Una consumidora señaló haber percibido que había senderos que salían de su “(centro)-corazón” y que podía elegir el más adecuado - y ya no el de siempre, el esperado. Se abren numerosas posibilidades para aquellos que se han encontrado a sí mismos a través de esta gran puerta a los mundos interiores.

Esta caracterización del “(centro)-corazón” como una especie de encrucijada de la que cuantiosos senderos se abren, se expresa en el siguiente poema, compuesto a partir de varias tomas y con el que cerramos este escrito sobre los usos sacramentales de los compuestos empatógenos:

“Séxtuple es el sendero de la encrucijada del corazón.

Hacia delante y hacia atrás,

hacia izuierda y derecha,

hacia arriba y abajo

El sendero delantero te conduce al futuro,

y es llamado “imaginación infantil”

El sendero trasero te conduce al pasado,

Y es llamado “remembranza de los ancestros”

El sendero de la mano izquierda es femenino,

Se le conoce como “La Bella y receptiva Eva”

El sendero de la mano derecha es masculino,

Se le conoce como “El fuerte y dinámico Adam”

El sendero ascendente te conduce al mundo del espíritu,

Se le conoce como “trascendencia y liberación”

El sendero descendente conduce al mundo de la materia,

Se le conoce como “encarnación e implicación”.


Importancia del servicio de análisis

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 2017-03-31 07:35:29

Diferentes organizaciones y asociaciones que trabajamos por la Reducción de Daños y Riesgos, reivindicamos la importancia del Servicio de Análisis de sustancias con el Día internacional del análisis de sustancias.

Se a creado una web donde puedes encontrar servicios gratuitos y recursos que pueden ayudarte a reflexionar en torno al fenómeno del consumo de drogas. Se ofrecen Kits gratuitos para analizar sustancias así como otro tipo de información útil en diferentes organizaciones!

Consulta más info en la Web
 


Reflexionar sobre las políticas de drogas en el Parlamento

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 2017-03-20 09:21:24

Presentamos nuestra metodología de Reducción de Daños y Riesgos en el Parlamento para reflexionar sobre las Políticas de Drogas en Navarra.

Hegoak, surgió en un momento concreto (1994) y con una realidad concreta; para apoyar y acompañar a un grupo de personas que se encontraban en proceso de rehabilitación en un piso de Proyecto Hombre en Barañain, y para atender a sus familiares. Las personas fundadoras eran familiares o amigas de afectadas por una dependencia severa a la heroína.

Tras un pequeño paréntesis en la actividad, a comienzos del año 2000, Hegoak comenzamos un proceso de análisis y reflexión sobre la realidad social del momento, que desembocó en un giro en su filosofía, en los programas de actuación y en las características de sus colaboradoras voluntarias, aunque permanecen sus fundadoras.

En la actualidad, nuestras actuaciones las hemos adaptado a la realidad social del momento; informamos y educamos sobre el fenómeno del consumo, además de promover reflexiones para fomentar el desarrollo y crecimiento personal, para fortalecer unas relaciones de equilibrio ante un consumo de drogas. Nos adaptamos a la realidad actual, creando procesos de reflexión conjuntos; para tener relaciones más equilibradas con nuestro entorno, personas que nos rodean y con las sustancias. Impulsamos el desarrollo personal y social en positivo, para capacitarnos y convivir en un mundo con drogas.

Invitamos al Parlamento a hacer una reflexión sobre la situación de las políticas de drogas en Navarra:

- Navarra fue pionera con la elaboración del I Plan Foral de Drogodependencias donde se impulsaban novedades para ese contexto y el trabajo en dos estrategias; un enfoque asistencial y otro preventivo.

- Un plan básico y destacado por su proceso de elaboración: Gobernanza y creación de una figura de referencia que aportaba liderazgo y coherencia.

- Se elabora la evaluación de este primer plan en 2011, con el foco en los puntos clave y se apuntan algunos aspectos de mejora.

- En 2013, "lejos de responder a estos puntos de mejora, se elimina la figura de Dirección y se pasa a gestionar el Plan desde dos Departamentos: lo asistencial desde Salud Mental, y la prevención desde Salud Pública, lo cual diluye las políticas de drogas en Navarra".

-Tras la puesta en marcha el II Plan Foral de Drogodependencias, y su finalización en 2016, consideramos necesario realizar su evaluación, para enfocar las bases del siguiente, desde una metodología de gobernanza participativa, que recoja la realidad que los agentes implicados detectamos en este ámbito.

- Recoge el acuerdo programático, "mejorar, desarrollar y financiar el Plan Foral de Drogodependencias, desde una reestructuración de responsabilidades y adaptando el Plan a la realidad actual".

- Por ello, nuestra propuesta es crear un proceso reflexivo desde el Parlamento, que abra caminos para el desarrollo de un Plan de calidad, ajustado a la cambiante realidad social del fenómeno del consumo, y se elabore desde la adaptación a esa realidad, en conjunto con el tejido social que interviene de forma directa con las personas en este fenómeno.

La presidenta del Parlamento ha destacado nuestra labor "imprescindible para acercarnos a una realidad que muchas veces desde las familias y las instituciones la vemos con miedo y adoptamos medidas no adecuadas" y anima a trasladar estas propuestas a los grupos en una sesión de trabajo para que se tomen en cuenta.


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